top of page

Predicar en un idioma que estoy aprendiendo debería darme... ¿Vergüenza? ¿Orgullo? ¿Igual? (Octava Reflexión)

  • 7 jun
  • 4 min de lectura

Con mi pasado blog post, me di cuenta que les gustó que "hable derecho", o como dirían en México, "sin pelos en la lengua", o como los argentinos, "a calzón quita'o". Como sea, quiero ser sincero sobre algo especial que me ha pasado en los últimos meses.


Comencé a predicar en inglés (si es que a lo que hablo se le puede llamar inglés) meses después de mudarme a EUA. Ya lo he hecho más de 10 veces, y aún sigo cometiendo errores de gramática, pronunciación y acentuación.


Aunque también he ido ganando confianza. El inglés siempre fue algo que me hizo sentir menos desde niño. Recuerdo que algunos de mis amigos acomodados de la infancia tomaban clases particulares de inglés, pero eran muy caras para que mis papás pudieran costearlas, y en ese entonces usar internet para aprender no era muy común.


En la secundaria fui a un evento de la iglesia en el que estaban usando el término "VIP" para una actividad, y una amiga no paraba de reír al ver que yo decía "viavíp", tratando de referirme a cada letra. Al inicio pensó que estaba bromeando, pero luego se dió cuenta que estaba usando el mejor inglés que tenía, y se burló con más ganas.


Después, en la preparatoria hablé con un amigo sobre su banda favorita: "YouTube", pero cada vez que repetía el nombre, él se burlaba de mí porque en realidad trataba de referirme a "U2", simplemente no tenía idea de cómo se pronunciaba cada letra en inglés, y "YouTube" sonaba bastante similar para mí.


Como cereza del pastel, en la primera clase que ofrecí en la preparatoria cristiana donde doy clases de Biblia, tratando de pedirle a los alumnos que dejaran sus espacios ordenados (tidy), pronuncié una palabra completamente distinta, que me valió la risa de todos mis alumnos en 6 grupos distintos... Hasta que un estudiante se acercó a decirme que en realidad estaba diciendo otra cosa... Morí de la vergüenza al saber qué palabra era...


Pudiera seguir contándoles más historias para ganar su compasión por ser una de las tantas víctimas que no creció con una educación bilingüe, o acceso a películas y música en inglés, pero en realidad ese no es mi propósito en este post.


Recuerdo que semanas antes de mudarme a EUA escuché a un famoso predicador, que vive en EUA desde hace más de 10 años, decir "que él no habla inglés y jamás quiere predicar en ese idioma, simplemente porque no le interesa hacer el ridículo".


Influido por ese pensamiento a este país, en mis primeros meses pensaba: "debo mantenerme predicando en español, enfocado sólo en los hispanos que viven en este país... No te atrevas a hacer el ridículo, tú no hablarás inglés de manera apropiada nunca".


Tenía algo de razón con ese pensamiento, hasta la fecha no lo hablo de la mejor manera, al predicar a veces tartamudeo, o me corrijo a mí mismo por algún error gramatical o de pronunciación, pero por otra parte estaba incorrecto...


En las últimas semanas predicando en inglés en más de 5 estados de EUA, he percibido que estoy ganando confianza, ¡y me encanta! Como solía enseñar en las Clases de Hablar en Público que ofrecía en el Tec de Monterrey: "a la mayoría de los públicos les encantará un orador con confianza, a pesar de los propios errores que pueda cometer".


Así que, volviendo a la pregunta inicial de este blog:


1) ¿Vergüenza? En lo absoluto, sé que pudiera tener un inglés mucho mejor, pero no hay manera en que pueda mejorarlo más que practicando y equivocándome una y otra vez...


2) ¿Orgullo? Para nada. Predicar en inglés es lo más difícil que he estado haciendo en los últimos meses. Comenzar a enseñar clases de Biblia en inglés fue complicadísimo, pero prepararme para predicar sermones a público en general, adultos y adultos mayores, es un verdadero suplicio.


3) ¿Igual? Si quisiera mostrar falsa modestia, diría que sí, que la gloria es para Dios (por supuesto que la es, siempre) y que yo sólo estoy tratando de compartir el evangelio. Sin embargo, no me da igual, al contrario, valoro tanto las oportunidades que he estado recibiendo de enseñar la Biblia en inglés.


Y sobre todo, agradezco tanto a las personas que pacientemente me han escuchado y que, inclusive, al final del sermón han ido conmigo a agradecerme por el mensaje y decirme "sí entendí tu inglés", jajá, aunque quizá realmente quieren decir: "lo logré entender a pesar de todos los errores que cometiste".


En Boise, Idaho, compartiendo 4 sermones y 3 clases de Biblia, en mi primer evento juvenil 100% en inglés, aprendí lo siguiente.


Si te apasiona un tema, no permitas que creencias personales o burlas sociales te limiten a expresar lo que amas en el idioma que sea.


Y no dejes de esforzarte cada día por hablar mejor el idioma, especialmente si estas teniendo el privilegio de tener oídos que te escuchan; aún sabiendo que no es tu primer lenguaje, sino que estás en medio de un proceso de aprendizaje, muy largo por cierto.


Al final, si Dios lo hizo con Pedro y varios galileos más, ¿también lo podrá hacer conmigo?


"¿No son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” Hechos 2: 7-8 (NVI).


Gracias Jesús por mirar a otro simple galileo nacido en un pueblito de México... :)



 
 
 

Comentarios


Suscríbete aquí para que recibas mi artículo semanal :)

© By Gerson Martínez & Fiesta Ministerios

Logotipo Fiesta Blanco
bottom of page