Quinta Reflexión: Mi Primera Prédica con 32 años
- 1 may
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Hace 20 años prediqué mi primer sermón. Tenía 12 años y mi papá me ayudó a hacerlo. Todavía recuerdo el título: "Ser como Jesús". Desde entonces supe que, quizá, para esto tenía que dedicar el resto de mi vida.
Luego de estas 2 décadas, Dios me ha permitido enseñar la Biblia en varios países como: EUA, México, Canadá, España, Brasil, Francia, Ecuador, Colombia, Honduras, Costa Rica, Perú, Guatemala y Argentina.
Actualmente trabajo como Profesor de Biblia en la High School cristiana más grande del estado de Kentucky, donde enseño materias sobre apologética y prácticas espirituales basadas en el estudio expositivo de la Biblia.
Llegué a esta posición por medio de la tesis que terminé en mi Doctorado en Educación sobre la Enseñanza de la Biblia a Jóvenes.
No sé cómo mi vida tomó este rumbo exactamente. Tal vez fue la influencia de ver a mi papá predicando constantemente cuando era un niño. A lo mejor fue uno de esos 2 predicadores famosos que tanto admiraba cuando era adolescente, uno por su tono argentino y el otro por su enorme bigote.
Quizá se dió cuando en la preparatoria me invitaron a dar clases de Biblia a los niños de mi iglesia local, o cuando compartí el primer sermón en Fiesta, la iglesia que junto con mi esposa tratamos de plantar...
No lo sé, probablemente sucedió después de escuchar ese sermón dado por mi hermano, el día en que tuve un encuentro con Dios. Y seguramente, por su constante influencia con sus enseñanzas sobre la predicación expositiva.
En realidad, no importa mucho saber cómo comencé. Lo único que me interesa es que pueda seguir enseñando la Biblia por el resto de mis días.
La semana pasada viajé a Denver, Colorado, para predicar en el Lanzamiento del Ministerio en Español de NewDay Church, la iglesia en la que mi hermano es Pastor de Enseñanza.
Hablé sobre el comienzo de la iglesia primitiva y lo disfruté mucho. Mientras lo hacía pensé en esos jóvenes discípulos de Jesús. Estoy seguro que ellos supieron el momento exacto en el que comenzaron a predicar tanto... Cuando se volvieron aprendices de ese Jesús.
Y es que, hay algo en ese Jesús que cambia la vida. Hablar sobre él, no sé cómo ni porqué, termina siendo un placer. Predicar sobre Jesús, sin duda alguna, es el mejor hobby o trabajo que cualquier persona que se denomina cristiana puede tener.




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