Homenaje a los sacrificios de cualquier mamá
Son las 5:16 AM. Estoy en el aeropuerto esperando por mi vuelo con destino a Monterrey (México) para predicar ahí este fin de semana. Un viaje más. Una prédica más. Una iglesia más.
Pero hay algo distinto en este viaje. Es el día. Hoy es sábado 10 de octubre del 2026. Hoy hubiese sido el cumpleaños número 70 de mi mamita hermosa, la Pastora Huldita.
Ella es una de las razones principales por las cuáles estoy dedicándome a hacer esto. Predicar, enseñar la Biblia. Viajar para hacerlo, aunque eso me quite tiempo de calidad con mi familia. Y en muchas ocasiones también represente varios sacrificios.
Después de todo, mis "sacrificios" no son nada comparados con los de mi mamá. Toda mi infancia dependió completamente de que ella realmente sacrificara cosas valiosas. Como su comodidad, como sus deseos, y a veces inclusive, sus propios sueños.
Tengo recuerdos claros y borrosos de una mujer de fe. Apasionada por Jesús y por su iglesia. Lectora de la Biblia. Una mujer que oraba diariamente. Una esposa que se mantuvo fiel. Una mamá que entregó todo lo que pudo por sus hijos, sin esperar nada a cambio.
Probablemente la descripción de mi mamá tiene mucho de parecido con la tuya. No es poco común que las madres muestren constantemente un amor sacrificial. El tipo de amor que ha sostenido a la sociedad. El tipo de amor que se ridiculiza en entornos egoístas. El tipo de amor que cada niño necesita para una infancia saludable.
Tuve la fortuna de tener a ese tipo de mamá, y probablemente tú también. Tuve la maldición de perderla hace 6 años, y espero que tú no. Hay algo que se desgarra dentro de ti cuando pierdes a tu madre. Nada vuelve a ser igual, pero su existencia continúa en tus memorias.
Si pudiera darle un regalo el día de hoy a mi mamá sería mostrarle durante el día que sus sacrificios valieron la pena. Soy muy imperfecto, pero aprendí de mami que en medio de mi humanidad puedo seguir buscando y sirviendo a Dios. Y ese es su mejor legado.
Si eres hijo/a, considera seriamente lo que tu mamá y/o papá ha hecho por ti. No creas que por saber usar un celular mejor que ella, sus valores y fe son irrelevantes para tu vida. Nada más equivocado que menospreciar sus convicciones.
Si eres madre o padre, no te permitas dejar de creer que lo que le enseñaste a tus hijos, a su debido momento se cosechará. Y si acaso te has equivocado, no olvides que el futuro se construye mejorando en el presente. Todo lo que no hiciste en la infancia de tus hijos, lo puedes hacer aún cuando sean adultos.
Mami, han pasado 6 años. Hoy hubiera celebrado tus 70 años, pero más que tristeza, siento impaciencia. Ya no estoy triste porque no estés más a mi lado. Estoy impaciente por volverte a ver en la eternidad, porque eso fue lo que me enseñaste, y lo que decidí comenzar a creer.
Hoy será un buen día, mami. Enseñaré el mismo libro que tú me enseñaste por 26 años. Todavía recuerdo nuestra última conversación, en tus últimas 24 horas de vida. En lugar de quejarte y asustarte, te dedicaste a compartirme las siguientes palabras de la Biblia:
"Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! 5 Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. 6 No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:4 NVI).
Mami, mientras espero a que Dios nos una de nuevo. Seguiré dedicando mi vida a lo que mejor me enseñaste: amar a Dios y ser fiel a mis convicciones, aún en medio de mis imperfecciones.




Comentarios