top of page

Cuarta Reflexión: Mi última prédica con 31 años.

  • 13 abr
  • 1 Min. de lectura

La semana pasada viajé a Kansas City para predicar cada noche por 4 días. Mi esposa dirigió un momento de adoración al terminar cada prédica. Esas fueron mis últimas prédicas con 31 años y así se cumplieron 19 años de mi primer sermón.


Algo curioso sucedió en uno de esos días, al terminar el servicio de una noche, un muchacho que estaba visitando la iglesia vino a saludarme con una gran sonrisa, me dio un abrazo y me dijo emocionado: "tu mensaje estuvo muy..." y agregó una mala palabra en tono positivo. Le sonreí de vuelta y le agradecí.


Al regresar al hotel le dije a mi esposa: "¡Ese ha sido uno de los mejores cumplidos que he recibido después de predicar, jajá!". Sé que las malas palabras no son recomendables en la vida cristiana, pero creo que las personas sin una "moral cristiana", deberían sentirse atraídos y emocionados cuando escuchan el mensaje bíblico.


Después de todo, los famosos "hijos del trueno" terminaron siendo los "apóstoles de la iglesia primitiva". Y es que el escuchar y conocer más sobre Jesús termina transformando cada parte de nuestras vidas.


El último día predicando en Kansas el mismo muchacho conversó más conmigo y me pidió consejo para su futuro. Pude notar en él sinceridad por conocer más sobre Jesús a través de la Biblia y tengo la convicción de que Dios terminará su obra en él.


Los predicadores debemos presentar el verdadero carácter de Jesús, porque cuando las personas realmente lo conocen, es casi imposible resistirse a su amor incondicional, y la transformación de nuestras vidas termina siendo un proceso automático gracias a Él.







 
 
 

Comentarios


Suscríbete aquí para que recibas mi artículo semanal :)

© By Gerson Martínez & Fiesta Ministerios

Logotipo Fiesta Blanco
bottom of page